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Fandango Sin Fronteras

Exposicion de jaranas y son jarocho

 

By Rubén Hernández-León

Los estudiosos de la migración tardaron en entender que, al asentarse en su nuevo hogar, los inmigrantes no se desprenden de su cultura. Al contrario, la reproducen y la transforman, sumándole las influencias artísticas y sociales que se van encontrando a lo largo del camino.

Cabe decir que este fenómeno no termina con la generación de los inmigrantes sino que continúa con su descendencia. En efecto, esa segunda generación compuesta por los hijos e hijas de los inmigrantes frecuentemente busca con ahínco la fuente de sus raíces, combinándolas inevitablemente con la cultura del lugar donde nacieron. Hay quienes han dicho que las más grandes contribuciones a la vida artística de los Estados Unidos—al fin y al cabo un país de inmigrantes—se han dado en el momento de maduración de la segunda generación.

El escenario de los procesos que muy apretadamente sintetizo aquí son las ciudades donde se concentran los inmigrantes y sus descendientes, y que se convierten en verdaderos calderos de creatividad y experimentación cultural. Un ejemplo es lo que está pasando con el son jarocho en Los Ángeles. El son jarocho es la música y baile tradicional del sur del estado de Veracruz en México, el cual fusiona una serie de influencias españolas, indígenas y africanas. Aunque muchos estamos familiarizados con la versión comercial del son jarocho y el ballet folclórico, no todos conocemos la versión tradicional de este género musical ni su máxima expresión, el fandango, festejo ritual que une a músicos, bailadoras y cantadores.

Resulta que de unos años para acá, un grupo de músicos, activistas y promotores culturales chicanos han realizado una intensa tarea de búsqueda, aprendizaje y difusión del son jarocho, viajando frecuentemente a Veracruz y conectándose con músicos y lauderos (los artesanos que hacen los instrumentos) de esa entidad, quienes por su cuenta ya encabezaban un movimiento de revitalización de este género musical tradicional. Este trabajo se ha visto enriquecido por la migración de músicos y folcloristas jarochos a Los Ángeles y a ciudades fronterizas como Tijuana y Mexicali.
El corolario de todo este esfuerzo es la creación de un puente entre el sur de Veracruz y el sur de California por el que circulan grupos jarochos de amplio reconocimiento como Mono Blanco, Son de Madera, Los Cojolites y Los Utrera, y jóvenes mexico-americanos y mexicanos que a través de talleres y centros culturales como los del Centro Cultural de México en Santa Ana, el Eastside Café en el este de Los Ángeles y Tía Chucha’s en Sylmar, estudian y promocionan el son.

El Centro de Estudios Mexicanos de UCLA tiene el gusto de copatrocinar la exposición de jaranas y son jarocho en la librería Imix, ubicada en el 5052 de Eagle Rock Boulevard, en la ciudad de Los Ángeles, del 12 de septiembre al 11 de octubre. Se trata de la primera exposición que presenta con detalle el trabajo de distintos lauderos, mostrando paso a paso el proceso de producción del instrumento. Para mayores informes contactar a Cesar Castro (cesarcastro@jarochelo.com) y Xochi Flores (xoch_flor@yahoo.com).

* La versión original de este artículo fue escrita para el periódico Hoy y es reproducida aquí con la autorización de su editor.


 

Center for Mexican Studies